Descendiente del prócer de la Independencia, edecán del Libertador Bolívar, don Nicolás Quevedo Rachadell, Reconocido y admirado Lutier uno de los más destacados ensambladores de instrumentos musicales, en especial pianos, órganos y contrabajos. Se casó con doña Concepción Zornoza y Ronderos, padres del insigne maestro Guillermo Quevedo Zornoza
Descendiente del prócer de la Independencia, edecán del Libertador Bolívar, don Nicolás Quevedo Rachadell, Una de las primeras cantantes liricas de Colombia.
Se caso con el ilustre Caballero Venezolano Don Gregorio Pulido Villafañe
Nació Julio Quevedo Arvelo, en Bogotá el 16 de marzo de 1829; tenía los pies defectuosos, lo que le valió el apodo de “CHAPIN QUEVEDO”. Muy pocos años tenía cuando le practicaron una operación dolorosa y complicada para ver si era posible mejorarlo, pero después de operado quedó peor, hasta el punto de tener que usar muletas durante toda su vida, arrastrando unos pies inmóviles. Desde niño demostró dotes para la música y comenzó su aprendizaje bajo la dirección de su padre. Su instrucción general fue amplia y cuidadosa
Era de temperamento nervioso y algo violento, como su padre, todo lo cual se agravaba con el complejo que tenía. Fue muy buen violinista y muy distinguido compositor. Su vida trágica estuvo llena de dolorosos episodios novelescos. Siendo niño todavía, comenzó a ejercer el profesorado. En el Colegio de la Concordia del doctor Lorenzo María Lleras, fue a la vez alumno del curso de literatura y profesor de música. Mas o menos de entonces datan sus primeras composiciones. A los ocho años dio su primer concierto como cornetista y para esa misma época tocaba piano también. En una crisis rabiosa, a causa de un accidente de su instrumento durante un concierto, abandonó para siempre el cornetín, hasta el punto que jamás lo incluyó después en sus partituras orquestales. En cambio, aprendió a tocar flauta y violoncelo.
A mediados del siglo regreso de Europa la señorita Teresa Tanco Cordobés (después señora de Herrera), quien venía de estudiar en Francia con Marmontel y Ritter, y fue ella quien dio a conocer en Bogotá a Chopin y los otros grandes Románticos, quienes causaron honda impresión en Julio Quevedo.
Amargado y decepcionado, resolvió entonces retirarse del mundo e ingreso en el Convento de Santo Domingo, como hermano lego. Allí se disciplinó duramente; practicaba recias abstinencias y se atormentaba con cilicios, a la vez que enseñaba música a los frailes y componía con frecuencia.
Diez años pasó en el Convento, y hastiado de nuevo, volvió al mundo, y cambio el ascetismo por la disipación. Se unió, como violonchelista, a una compañía de ópera y partió hacia Venezuela. Cosa de diez años estuvo vagando por las poblaciones fronterizas. Se radicó un tiempo en el pueblo de Michelena, donde construyó un órgano para la Iglesia; vivió también en Tariba y de allí pasó a Valencia, donde se reunió con su tío el doctor Rafael Arvelo. En la ciudad de Cabriales se entregó a una vida de livandades que hacía violento contraste con la existencia que llevó en el Convento. Finalmente regresó a Colombia, pero no quiso ir a Bogotá, donde era “CHAPIN QUEVEDO”, a quien gritaban y burlaban los golfos callejeros. Vivió en Chiquinquirá y en Zipaquirá, pero finalmente regresó a Bogotá. Allí fue el verdadero iniciador de los estudios serios de armonía, por la época en que eran también profesores de música en la capital los venezolanos Felipe Larrazábal, hijo y José Gabriel Núñez, quien público un texto de Teoría Musical.
El viejo Don Nicolás Quevedo Rachadell, murió el 6 de septiembre de 1874, y el atormentado Julio no lo lloró ni asistió al entierro, porque el “estaba connaturalizado con la muerte”, según dijo. Cuando falleció su madre, al contemplarla en la urna, exclamo: “! ¡Doña Concha, que negociazo has hecho tú!”. Todavía se prolongó el martirio de su vida hasta el 26 de marzo de 1896, en que murió de una afección cardiaca. Fue uno de los grandes compositores colombianos.