Nacido en Cogua (Cundinamarca) el 29 de noviembre de 1898, ingresó al Clero de la Diócesis (hoy Arquidiócesis) de Ibagué, recibiendo en él la Ordenación Sacerdotal el 29 de junio de 1923. Fue elegido Obispo Titular de Aretusa, en la provincia eclesiástica de Siria II y Auxiliar de S.E.R. Monseñor Joaquín Guillermo García Benítez, tercer Arzobispo de Medellín, recibiendo la Consagración Episcopal el 2 de febrero de 1952 en la Catedral Primada de Bogotá. El 10 de diciembre de 1957 fue Preconizado Segundo Obispo de la Diócesis de Zipaquirá y tomo posesión de su sede el 2 de marzo de 1958, gobernándola hasta 1974 cuando le fue aceptada su renuncia por haber cumplido la edad.
Se destacó por su interés en los problemas sociales de su Diócesis. Fundó e impulsó el Centro Social San José - en compañía del sacerdote Germán Morales Fernández - la Corporación de Municipios Salineros de Cundinamarca. Su acción ante el Instituto de Crédito Territorial permitió la construcción del Barrio San Rafael. Junto a distinguidos caballeros zipaquireños se hace miembro constituyente de Funzipa. Falleció el 7 de marzo de 1982 en Zipaquirá y fue enterrado en la Catedral Diocesana.
Nacido el 12 septiembre de 1891, fue uno de los más destacados hijos de Zipaquirá; su trayectoria trascendió nacionalmente. Fue brillante jurista y político. Estudió en el Colegio Mayor de nuestra Señora del Rosario; ejerció como primer Fiscal del Tribunal Superior de Bogotá, donde intervino brillantemente – en 1914- en el proceso con motivo de la muerte del General Rafael Uribe Uribe, quien quiso mucho a Zipaquirá. Fue Magistrado y presidente de la Corte Suprema de Justicia en dos ocasiones, en 1931 y entre los años 1934 y 1945.
Fue Senador de la república durante cuatro períodos, Gobernador de Cundinamarca; Presidente y miembro Honorario de la Academia Colombiana de Jurisprudencia y de la Academia de Historia de Cundinamarca; Integrante de la Sociedad de Medicina Legal y de la Sociedad Colombiana de Psiquiatría. Fue delegado por Colombia al Congreso de Criminología en Roma en 1938 y representante de nuestro país ante el “Centro para la Paz mundial mediante el Derecho”. Parmenio Cárdenas fue uno de los hombres que más impulso el progreso de Zipaquirá, a él se debe en gran parte la construcción del Coliseo Cubierto que lleva su nombre y de muchas otras obras. Una de sus obras más destacadas fue el Código Penal, editado en el año de 1936. Parmenio Cárdenas murió en Zipaquirá el 9 de abril de 1978
Manuel José Cárdenas, Poeta, historiador, Político, Abogado. Nació en Zipaquirá el 17 de mayo de 1909; se especializó en España y Francia, al comienzo de su carrera pública, fue Personero Municipal y Juez Segundo del Circuito; Miembro y Presidente del Cabildo, en distintas ocasiones. Fue Fiscal del Juzgado Segundo Superior; Juez Municipal; Inspector Municipal; Jefe de la Sección de asuntos Sociales, Baldíos y Minas del Departamento de Cundinamarca; Juez Nacional de Ejecuciones fiscales del Ministerio de hacienda, Miembro del Concejo y Secretario de Educación de Cundinamarca en 1943, Jefe de la Sección de estadística Judicial y de Criminalidad de la Contraloría General de la República.
El pueblo de Cundinamarca lo eligió como Diputado a la Asamblea Departamental y Representante al Congreso Nacional en varias ocasiones y en tal condición desarrollo importantes campañas en defensa de los intereses de Zipaquirá, ciudad a la que siempre amó y de la que recogió en forma inmejorable su proceso histórico. Cárdenas fue Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional y Catedrático de Derecho Administrativo y Político en ese claustro y en la Universidad del Rosario. Siempre amó a su pueblo y dio permanente muestra de servicio, desde cuando comenzó a destacarse como uno de los zipaquireños más ilustres. Nadie como él defendió los derechos de Zipaquirá y de sus Salinas; él encabezó la famosa protesta ante el gobierno del General Rojas Pinilla que lesionó, con una ley, los intereses de la ciudad al ordenar el cierre de los hornos de sal; con su hijo Fabio, demando el Estatuto de Bogotá en 1972
Fue Presidente y cofundador de la Academia de Historia de Cundinamarca, de la Casa de la Cultura Arturo Wagner y Funzipa; Numerario de la Sociedad Bolivariana de Colombia y del Instituto San Martiniano de Colombia.
Autor de “Monografías de los Municipios de Cundinamarca” y de “La ciudad de Zipaquirá y sus Derechos y Privilegios ante la historia”
Brillante y destacado Zipaquireño, abogado, incansable lector, Tratadista del Derecho, quien fue un febril aficionado – desde siempre – al fútbol, y a la natación y cuyas mayores virtudes radican en haber ejercido su profesión exitosamente y haber formado un hogar, con mucho calor humano, en el que los nietos son de un valor inmenso; nació en el barrio Terraplén de Zipaquirá el 10 de Julio de 1917, se casó con Doña Ligia Rivera Navia; sus hijo María Victoria, Mireya, Mauricio y Miguel Eduardo Diego, Helena y Juan Carlos.
Miguel Antonio, hombre querido en Zipaquirá, por Señor y por bueno, estudió en el Colegio San Luís Gonzaga. Fue Concejal de Zipaquirá en diversos períodos, entre 1940 y 1970. Diputado y Presidente de la Asamblea de Cundinamarca entre 1943 y 1945, y Senador de 1966 a 1970. En el campo Judicial fue Juez de Ejecuciones Fiscales del Distrito; Magistrado del Tribunal del Trabajo, en el Valle y del tribunal Administrativo de Cundinamarca y Consejero de Estado. También se desempeñó como Secretario de Gobierno de Cundinamarca; Gobernador Encargado; miembro Fundador y Presidente de Funzipa, donde ayudo en grande a la realización del Coliseo Parmenio Cárdenas y de la Fundación Nacional ciudad de Pacho, miembro Fundador y primer presidente del Club Rotario de Zipaquirá
Este Abogado especializado en Derecho Laboral y Seguridad Social ha sido miembro de los Parlamentos Andino y Latinoamericano. Ha dedicado su vida a la política y a la vida pública, en forma brillante. Estudió Bachillerato en Liceo Nacional de Zipaquirá y en la Universidad Externado de Colombia. Ha sido Concejal de Zipaquirá, Presidente de la Asamblea de Cundinamarca, Representante a la Cámara. Senador, Presidente de su Comisión VII; Secretario de Fomento y Economía, Gerente de la Beneficencia; Secretario General de la Gobernación de Cundinamarca; Director de caprecom; Miembro de la Organización Iberoamericana de seguridad Social; Presidente de Asuntos Económicos de OISS y Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en la OIT.
En el campo político, Miembro y Presidente – varias veces – de los Directorios Liberales de Zipaquirá y Cundinamarca; miembro de la Dirección nacional Liberal; Miembro y Coordinador de la Comisión de Asuntos Sociales y Laborales de esta; Miembro de la Comisión política central y Director nacional de Movimientos por la Seguridad Social. Angarita es autor y ponente de varios Proyectos que se han convertido en Leyes, sobre Régimen Pensional – sector del que es líder - y reconocimientos de Servicios Médicos, farmacéuticos, quirúrgicos a los pensionados; Carrera administrativa; deporte y aprovechamiento del tiempo libre; mesada adicional en Junio como prima semestral para los pensionados; dos amnistías tributarias; Creación de la Comisión permanente de Concertación de Políticas Laborales y Salariales; conversión de CAPRECOM en empresa industrial y comercial y actualización de pensiones. conversión de CAPRECOM en empresa industrial y comercial y actualización de pensiones.
El 8 de septiembre de 1933, nació en Zipaquirá La Villa que seria y es el amor de su vida, el arquitecto, el profesor, el maestro, el historiador y el poeta de la arquitectura colombiana.
Egresado de la antigua facultad de arquitectura en 1957, realizó varios cursos de especialización en Historia de la Arquitectura en Fráncfort y en Stuttgart, posteriormente Restauración de monumentos en la Universidad de Madrid.
Durante 27 años se desempeñó como profesor de la Facultad de Artes alcanzando la Titularidad. Actualmente es Profesor Honorario de la Universidad Nacional de Colombia.
Prolífico autor, sus obras sobre la Historia de la Arquitectura, son un excelente compendio de la Arquitectura Colombiana, que nos transporta al pasado inspirado por la magia de su pluma, el bagaje de conocimientos nos lleva a la época colonial, al cerrar los ojos sentimos el olor de la madera, el adobe, el barro de las tejas, la pátina de los metales y el resonar de los pasos de sus habitantes por las calles adoquinadas y empedradas, y sentimos la belleza de la colonia en sus muros encalados, sus balcones, sus disímiles tejados y sus portones en madera enmarcados en bellos pórticos de piedra o ladrillo.
Ha escrito, diversos artículos sobre temas sociales arquitectónicos y de Protección del Patrimonio monumental del país que se han convertido en verdaderos Manuales de Conservación y Construcción.
Ha sido catedrático de todas las facultades de Arquitectura de Bogotá y presta su apoyo en los Cursos de Maestría en restauración de la Universidad Javeriana y de Historia en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja, Profesor invitado y Conferencista sobre temas de su dominio en varias ciudades colombianas, así como en México, La Habana, Santo Domingo, Buenos Aires, Resistencia y Cuzco entre otras. Además de ser participante y ponente en temas sobre Protección del Patrimonio Histórico y Cultural en Italia, Ecuador, Cuba, República Dominicana, Venezuela y Guatemala.
Por sus calidades humanas y como maestro ha sido distinguido por la Universidad Nacional de Colombia con la Medalla al Mérito y por el Ministerio de Cultura con la Gran Orden del Ministerio y por el Honorable Concejo de Zipaquirá con la Medalla del Civismo.
Pertenece a la Academia Colombiana de Historia, a la Academia Colombiana de Historia Eclesiástica, a la Academia de Historia de Boyacá, a la Academia de Historia de Cundinamarca con calidad de Numerario y a muchas otras Nacionales y extranjeras como Correspondiente, entre ellas la Real Academia de Historia de España y las Academias de Panamá, Costa Rica, Uruguay y Argentina.
Su hogar lo forman su esposa Helga Mora de Corradine, quien también es Arquitecta e historiadora y con quien ha realizado algunas publicaciones.
Autor de varias obras, entre ellas “Algunas consideraciones de Historia sobre la Arquitectura en Zipaquirá”, “Arquitectura Colombiana”, ´´Arte y arquitectura en Santander´´ “Zipaquirá 400 Años”
Periodista, escritor, analista e investigador de medios de comunicación; Estudió administración de Empresas, nació en Zipaquirá en 1943, es autor de 23 libros y coautor de tres más. Orientador de Empresas de Internet, Televisión, Radio y Medios impresos, ocupando desde los cargos elementales hasta los de mayor jerarquía en cada sector: Presidente de RCN Radio; Director de Inravisión; de los Noticieros RCN y Cinevisión, de las Revistas Al Día, Elenco; de los Portales de Internet de “Colombia Online” ; Vicepresidente del Consejo nacional de Televisión; Consultor de la Comisión Nacional de Televisión; Asesor Editorial de “Cromos”; Columnista del Tiempo y El País; Miembro de la Comisión para la Vigilancia de la televisión y del Consejo Superior de Turismo; Asesor del Viceministerio del Turismo; Presidente de Funzipa y Miembro de la Academia de Historia de Cundinamarca.
Comisionado por los Presidente Virgilio barco, Belisario Betancourt y Ernesto Samper, para el empalme de sus Gobiernos en el sector de las comunicaciones; y por el Presidente Betancourt para la reglamentación de la Ley 42 del 85. Asesor personal de Virgilio Barco, Belisario Betancourt y Jaime Castro, en sus campañas políticas. Director de las tres encuestas más amplias en cobertura, en Colombia, después del censo Nacional. Director de 34 tesis de Grado de publicidad, comunicación social, psicología y periodismo. Consultor: “Presidencia de la República”; ONU; CIMPEC; OEA; Alcaldía de Bogotá, ETB; CAFAM; IBM; Ministerio de Comunicaciones y Trabajo; PUNCH; Presidencia del Senado; Caracol TV; RCN Radio y TV; Mega banco; ICBF y Colcultura. Director de Investigaciones, profesor Universitario, Conferencista o ponente en más de 270 Foros, Seminarios, talleres o Congresos nacionales e internacionales. Hizo cursos de Periodismo, Televisión; especialización en Gerencia, Mercadeo y Ventas, en Argentina, Perú, Brasil, México, ecuador, estados Unidos y Colombia. Creó los Premios “CAFAM A LA MUJER”, “APE”, “CARLOS LLERAS RESTREPO”, “ANIF”; “LO MEJOR DE COLOMBIA, en Nueva York” y “FUNZIPA”
Ha sido y es un Zipaquireño de carta cabal, y en donde ha estado y está siempre ha puesto el nombre de Zipaquirá, por encima de todos sus amores, dando ejemplo de gallardía, de pasión por su trabajo, de amor por sus semejantes, de lealtad a toda prueba, sacrificándose sin esperar recompensa alguna por sus realizaciones, y por sacar cada vez más sus planes adelante, con lucha, con pundonor, y con ese amorque transmite a sus colaboradores y amigos. Su ejemplo es para nuestros jóvenes y para todos los Zipaquireños, digno de ser imitado; por ser intachable en todas las realizaciones de su vida y por el amor por su familia y su patria chica.
Carlos Peña Onzaga, casado con Clemencia Rodríguez Galvis, distinguida dama Santandereana y su hogar lo completa Mateo, hogar donde se respira la paz y el amor y donde se siente y se vive la presencia de Dios.
Fue reconocida su gran labor, condecorándolo el Honorable Concejo de Zipaquirá, con la “Medalla al Civismo”.
En el corazón de Zipaquirá, un pequeño pueblo en Colombia, se gestaba una historia que cruzaría generaciones y se grabaría en las memorias de su gente. Era 1937 cuando Antonio Chaves y Hermesenda Posada llegaban a esta vibrante localidad, trayendo consigo no solo sus sueños, sino también el legado de sus familias.
Antonio, encontró su lugar en la arena cultural como Administrador del Teatro Roberto Mac-Douall, un emblemático espacio de Zipaquirá. Por su parte, Hermesenda heredaría de su familia Posada la vocación por la docencia y el servicio a la comunidad, fusionando su amor por ambas disciplinas en su vida y su trabajo.
Rafael Antonio, hijo mayor de esta familia de educadores, médicos y abogados, llevando en la sangre la pasión por el saber, recibe desde temprana edad de sus tías Magdalena y Carmelita la educación primaria como sus maestras, desvelando los secretos del abecedario y el universo de las palabras. Atravesó las puertas del Liceo San Luis y luego se sumergió en la profundidad del seminario menor de los padres claretianos en Bosa. Allí, marcó el inicio de un camino académico que lo llevaría a la Facultad Eclesiástica de San Juan Eudes, donde estudió Filosofía. Más tarde, se adentró en el campo del Derecho y las ciencias sociales en la Universidad Católica de Colombia, graduándose como doctor en Derecho en el año 1980, un logro que resonaría en su dedicación al servicio público y a la justicia.
La vida profesional de Rafael fue un mosaico de logros en el ámbito oficial. Contribuyó al Fondo de Capacitación Popular durante los gobiernos de Carlos Lleras Restrepo y Misael Pastrana Borrero, donde su papel como Director Operativo del Bachillerato por Radio abrió las puertas del conocimiento a jóvenes y adultos en zonas apartadas del país. Su trayectoria no se detuvo ahí. Sirvió como Jefe de la Oficina Jurídica en el Instituto Distrital de Recreación y Deporte en Bogotá y lideró la oficina jurídica de Pro Social, un organismo adscrito al Ministerio de Trabajo. Con la sabiduría de quien ha visto el sistema desde adentro, fue magistrado del Tribunal Nacional de Garantías Electorales y del Consejo Seccional de la Judicatura en el Caquetá. Su compromiso con la justicia ambiental y agraria lo llevó a ser Procurador Judicial en Arauca, donde sus esfuerzos eclipsaron las adversidades.
En el ámbito privado, fue reconocido como abogado de la firma inmobiliaria "Ricardo y Rafael Núñez" y ocupó la gerencia de Cales de la Sabana. Pero su conexión con el sector energético le llevó a colaborar como asesor de múltiples empresas petroleras, incluyendo Repsol y Cepsa, donde su perspicacia fue valorada durante más de cuatro años.
Sin embargo, su amor por la enseñanza fue su verdadero legado. Durante más de tres décadas, se interpretó como profesor, iluminando a estudiantes en el Colegio Helvecia, en la Universidad Católica de Colombia, y en la Universidad de la Amazonia en Florencia. Se destacó como Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad La Gran Colombia, y su influencia llegó incluso a la Escuela de Cadetes de Policía "General Santander". Su sabiduría y su voz resonaban en cada aula, formando a generaciones que llevarían su conocimiento más allá de las paredes de la universidad.
En el ámbito personal, su vida se entrelazaba con la de Beatriz Noriega Rodríguez, con quien contrajo matrimonio y de cuya unión nacieron tres hijas. Ahora, como abuelo de tres pequeños, la historia de Rafael Antonio se expande, tejiéndose con cada risa de sus nietos, cada lección compartida, cada paso dado en su camino de servicio.
Y así, en esta narrativa de amor por la educación y la ley, se erige la figura de Rafael Cháves Posada, un faro de luz que ha guiado a muchos en su travesía por el conocimiento y la justicia, dejando una huella imborrable en el vasto panorama de la historia colombiana..
Rafael se ha convertido en un pilar fundamental para la preservación de la identidad cultural de la ciudad zipaquireña. Su pasión por la cultura, las costumbres y las tradiciones colombianas lo ha llevado a convertirse no solo en un gestor cultural, sino en un verdadero guardián de la herencia que define a su gente.
Con el tiempo, su dedicación y compromiso lo llevaron a alcanzar nuevos horizontes al asumir la presidencia de la Fundación Nacional Zipaquirá FUNZIPA. Día a día Rafael trabaja con responsabilidad un cargo que lleva con orgullo y seriedad. Bajo su liderazgo, la fundación se ha convertido en un espacio de encuentro para artistas, pensadores y guardianes de la tradición, donde todos trabajan en conjunto para celebrar y preservar la identidad cultural de Zipaquirá, un lugar que se erige como un faro de historia y autenticidad en Colombia.
Adicionalmente, Rafael se desempeña como presidente del plenum de la Universidad La Gran Colombia, otro espacio desde el cual sigue promoviendo la educación y la cultura. Ahí, se esfuerza por inspirar a futuras generaciones a valorar y aprender de sus raíces, alentando a los jóvenes a convertirse en agentes de cambio en un mundo que, muchas veces, parece olvidar la importancia de nuestra identidad cultural.